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Lo que sigue a la pandemia


Si la pandemia del Covid fue capaz de cambiar de cuajo los modelos de trabajo y producción, la inflación los pondrá a prueba en el porvenir inmediato.

Muchos pueden pensar que la llamada “nueva normalidad” se logró simple y llanamente con la adaptación a las tecnologías o innovaciones de producción y comercialización nacidas al calor de la pandemia.

Pero resulta que ante un panorama de “inflación obstinada”, que podría prolongarse más allá del 2022, los nuevos modelos adoptados podrían quedar sometidos a pruebas de resistencia y sostenibilidad.

Si empresas e industrias aumentaron su productividad y lograron mantener en niveles manejables sus costos operacionales con limitada mano de obra y eficiente uso de las tecnologías sustitutivas, la previsible etapa inflacionaria podría ser un balde de agua fría a la “nueva normalidad”.

En la serie especial de reportajes “Un país transformado”, que estamos publicando durante varios días, vemos cómo la industria y las empresas, sacudidas por el inesperado terremoto de la pandemia del Covid, se reinventaron.

Y ahora que trabajan bajo otros parámetros de eficiencia, les vienen encima reales amenazas si los insumos o materias primas que necesitan del exterior escasean o se encarecen más de la cuenta, como está ocurriendo.

Si la era de los cuellos de botella en los despachos y transportes de mercancías y combustibles persiste más allá de un período razonable, también les resultará difícil amortiguar el golpe del cambio y subsistir con lo que ahora ganan bajo la “nueva normalidad”.

Son los dilemas de estos tiempos, que irán provocando la búsqueda de atajos o soluciones creativas para que esas empresas o industrias refloten, si es que las potencias mundiales no siguen empeñadas en socavarse a sí mismas en sus luchas por las supremacías y si la inflación no se obstina en quedarse.


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